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ENRIQUE LÓPEZ • ELECCIONES RECTOR 2004
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Respetados compañeros, queridos estudiantes (29 abril 2004) · correo-e
Conocer (29 Abril 2004)
Cerrar (28 Abril 2004)
Cognitópolis (23 abril 2004)
Informes estratégicos (21 abril 2004)
Siglo XXI (19 abril 2004)
Otra financiación (18 abril 2004)
La sananica (16 abril 2004)



Respetados compañeros, queridos estudiantes (29 abril 2004)
Correo electrónico remitido a toda la comunidad universitaria


NO SON momentos fáciles para mí. La diminuta carrera electoral que hoy comienza, en nada se parece a la que conduce a la Casa Blanca o al palacio de los Campos Elíseos, excepto en una cosa: estoy seguro de experimentar, salvando las distancias, el mismo estado de inquietud y desazón que dicen vivir los candidatos de Francia y Estados Unidos. Me pregunto si ellos también se despiertan a media noche en medio de una pesadilla de urnas orgánicas que cierran su abertura cuando el elector intenta introducir la papeleta. ¿Soñarán con urnas rebeldes?.

Para mí es como una carrera hacia la Casa Blanca. Estoy pagando un doble precio, el de la propia competición, teniendo que improvisar casi todo, por las especiales circunstancias que concurren en el caso, y superar las enormes dificultades que el Sr. Penas está levantando, sin tregua, sin pausa y sin cuento.

Me invaden emociones contradictorias. Alegría, sosiego y un estado adrenérgico cuando se me activa el gen del candidato. Alegría por mi decisión, que estoy convencido es hija natural de mi ánimo deportivo, a pesar de los años y de los kilos. Sosiego moral, por hacer lo que creo es mi obligación, ocuparme de los asuntos públicos cuando percibo que van mal, rematadamente mal y afectan a mi esfuerzo, a mi carrera personal, a mi dedicación docente, a mi actividad investigadora, a la marcha de la Universidad, al futuro de la ULE y al futuro de los estudiantes, que es el futuro, ni más ni menos, de León, de mis vecinos, mis amigos y mis familiares. Y estado adrenérgico, por último, porque me sorprendo en conductas desconocidas, bajo los efectos del gen del candidato, a saber, excitación emocional e hipersensibilidad al entorno, con todos los elementos positivos y negativos que tal cosa supone.

El primer desencadenante de mi compromiso electoral es el perfil chato y triste de la ULE, por su deriva hacia la insignificancia y ahora, a más, por el perfil turbio del equipo de gobierno, que tanto compromete el futuro de la ULE. A medida que los años pasaban, me sentía cada vez más funcionario impersonal del estado y nada o casi nada miembro de una comunidad académica, mi ULE. ¿Puede un profesor sobrevivir sin formar parte de una comunidad de valor, lo pueden hacer los estudiantes?.

Asistí al acto del día de San Isidoro en el Aula Magna y pude comprobar cómo las brillantes palabras de un Honoris Causa, el profesor D. Manuel Castells, un sabio, fueron ahogadas por las yogurteras que regalaba el Rector, dicharachero e irresponsable, a sus víctimas. Promoví en su día el Doctor Honoris Causa para el profesor D. Jaime Gil Aluja, otro sabio y honoris causa por universidades muy notables, que pronunció un bello e inteligente discurso y fui testigo atónito de las habilidades intelectuales del Sr. Penas, cuando pronunció por todo discurso, dejando para la historia su testimonio, ¡esto ye lo que ye y se levanta la sesión!. ¿Tiene sentido recordar que esto es una Universidad y no una finca para el paseo militar de algunos?.

Mi primera sorpresa, aunque relativa, pues intuía la respuesta de mis compañeros, ha sido comprobar que lo que mis neurotransmisores me dictaban se lo estaban dictando a una buena parte del campus. Comprobar que no estás solo y recibir el calor de los compañeros y de los estudiantes, no les voy a engañar, es bonito y reconfortante.

Espero no defraudar las expectativas de nadie. Tengo más ganas y saberes en la mochila que habilidades electorales. Este último capítulo jamás formó parte de mis inclinaciones o previsiones hasta hace apenas un año y medio. He tenido que sobreponerme a mis miedos y temores y vencer mi resistencia intelectual a este tipo de menesteres para el que estoy poco preparado.

Lo haré lo mejor que sé y todo lo mejor que pueda. No soy un seductor de masas, no me adornan las virtudes que caracterizan al gran orador y soy muy mal contador de cuentos.

Una vez que he dado el paso, soy plenamente consciente de que me debo a todos vosotros. Mi compromiso es defender esta Universidad, dignificarla, prestigiar su actividad docente y proyectarla hacia el futuro.

Recibid mi respeto



Conocer (29 abril 2004)

El conocimiento, en su versión convencional, circula por las organizaciones universitarias perfectamente empaquetado, en forma de publicaciones, clases magistrales y artículos científicos. Existe, no obstante, otro tipo de conocimiento, menos empaquetado, que se comunica de forma no reglada, que suele corresponderse con las fases previas, momento en el que las ideas evolucionan, progresan y transforman y de importancia capital para el destino final de las mismas.

Se presta mucha atención al conocimiento reglado y muy poca a las etapas previas, que se corrresponden con el crecimiento maduración del mismo. Para las etapas finales generamos infraestructuras, para las etapas previas, tan decisivas, las abandonamos a su suerte.

Las nuevas tecnologías muy útiles para el manejo del conocimiento empaquetado, lo son además para dinamizar y agilizar las fases previas, haciendo posible y viable redes locales, regionales, nacioanles y transnacionales, tan decisivas para la circulación de ideas, hipótesis, postulados o resultados.

Nos proponemos con mimo y cuidado, poco a poco, ir retirando la costra que aplasta esta Universidad, en manos, que pena, de un rector antiguo, muy antiguo que gusta del silbato y la porra, con zanahorias solo para los amiguetes, a la hora de administrar la Universidad. Un rector porompompero, dicho sea con el mayor respeto para uno de los tonadilleros de la España de mis padres.



Cerrar (28 abril 2004)

España tiene una dilatada experiencia en reconversiones. Dispone de una excelente plantilla de excelentes ejecutivos en reconversión. No hay duda, somos altamente eficientes recovirtiendo, cerrando, bajando la trapa, cegando el futuro, escupiendo al horizonte y embarrando el porvenir. Hay muchos y muy buenos, ya digo. Reconvertir concita entusiasmos, levanta aplausos y sus autores reciben aleluyas y son merecedores de elogiosas glosas sobre sus grandes méritos funerarios. Eso es reconvertir, una aria a la muerte, arquitectura de cementerio, túmulos funerarios.

¿Dónde están los especialistas en futuro, en porvenir, dónde los altos ejecutivos en esperanza, en ilusión, en generar energía, en creer en nuestras fuerzas, en autoestima y en promover soluciones?. ¿Dónde están los que abonan el futuro, los optimizadores de energía, los promotores de soluciones creíbles y los que renuncian a la demagogia?


Cognitópolis (23 abril 2004)

Entre los problemas de gestión de organizaciones como las universidades, empresas de conocimiento en estado puro, quizá uno de los más importantes, es el de los equipos de dirección o gobierno en tareas de acaparadores de gran gran parte de la información y el conocimiento que se produce en las mismas. En su aspecto más cómico, es el caso de la ULE, ocultan datos a sus compañeros, profesores y personal de servicios, que éstos pueden encontrar en Internet en dos clics de ratón. Para ellos, muy antiguos, la información de la entidad es poder, su poder. Esos directivos anticuados intentan acaparar todos los datos disponibles y privarán de ellos a sus “inferiores”. El resultado es que la organización acaba intelectualmente anémica y entra en crisis. Nuestro caso.

Esto sucede en universidades todavía ancladas en la era industrial cuando ya estamos en la era de la información, esto es, todavía acontece en organizaciones gobernadas con el esquema desfasado de la vieja fábrica, donde sólo el patrón sabe cómo hacer las cosas. Son organizaciones donde la información fluye de forma vertical, unívoca, hacia el jefe y la información que obtiene el jefe por razones de su jerarquía se embalsa quietamente para uso privativo propio y de su entorno.

Sin embargo, son modos y hábitos, amén de indignos, abiertamente obsolescentes e inútiles. El buen gobierno en la era de la información nos enseña que la ventaja competitiva de un núcleo de gobierno con mucha información es irrelevante ante una organización que difunde bien y dispone de un núcleo de gobierno que metaboliza correctamente todos los flujos de información. La era de la información es la era de los flujos francos de información entre nodos. No es la era del control de la información por el control, es la era de la libre circulación de la información y como contrapunto, es la era de los núcleos de gobierno capaces de organizar la metainformación, el valor, lo que queda después de su metabolización. En la era de la información los núcleos de gobierno son productores netos de valor. Han dejado de ser gestores de lo por otros producido para convertirse en productores de valor. El Presidente de la Reserva Federal, Sr. Greenspan, produce valor con sus ruedas de prensa. El dispone de la misma información de la que disponen todos los agentes económicos, pero sus decisiones llevan años inyectando valor en el sistema.

El gobierno entendido como áreas de jerarquía, méritos y galones, está dando paso al buen gobierno de la era de la información presidido por el liderazgo efectivo, el que crea valor para la organización. Y si hablamos de empresas de conocimiento en estado puro, como la que nos ocupa, todos los miembros de la Casa de Estudios tienen que formar parte de los sobrentendidos que inyectan buenos y potentes flujos de información. Si ocurre todo lo contrario, como es el caso, la universidad se estupidiza y cuartea en partículas que mutuamente se repelen.

Ninguna organización moderna, de alto coeficiente intelectual y potente valor añadido, regula sus relaciones mediante las viejas leyes de la era industrial, las del control férreo de la información y las prácticas disolventes, fragmentando el todo y haciendo partes y más partes. En las empresas de conocimiento, todos son socios y bien sabemos que no ha lugar para otro tipo de divertimentos. Son por su propia naturaleza altamente competitivas y su contrario, altamente colaborativas, es decir, son coopetitivas. Participan en los resultados de la organización inteligente como auténticos accionistas o corresponsables, ninguna parte permanece intelectualmente ociosa y ninguna energía se desperdicia.

Por tanto, el enfrentamiento tan al uso de rectorado/decanos y directores/personal son situaciones que conviene atemperar. Ahora, en las universidades entendidas como cognitópolis (ciudades de conocimiento) la mayor parte del tiempo, el 95% del tiempo, todos somos a la vez “propietarios, directivos y empleados”, esto es, ciudadanas y ciudadanos. Por eso, en nuestra candidatura se dice
somos ULE.

El poder no depende, hace tiempo que se sabe, de acaparar información y conocimiento que tienen los demás. El poder depende de la capacidad de difusión, de la capacidad que obtiene la organización para que la información fluya libremente. El nuevo liderazgo es ejecutivo pero también intelectual y se deduce de los procesos de metainformación o de la correcta metabolización de los flujos de información. Incluso la necesidad, muy humana y nada censurable, del “sueldín extra por detentar un carguín” cambia de valor.

La falta de un flujo de información activo y multidireccional entorpece enormemente la productividad de la Universidad. La Universidad no funciona a cuerda. En los últimos tiempos, en la ULE, todos se quejan y están frustrados, porque muchos, profesores, personal de servicios y estudiantes, saben cómo hacer las cosas y ven las oportunidades de actuación; pero, en cambio, el que sabe cómo actuar no tiene el poder y el que tiene el poder no tiene ni idea, porque no puede acaparar el enorme flujo de información relevante en nuestros días. Y como quien sabe y quien manda no se relacionan, se pierden las oportunidades de desarrollo e innovación. Hay que cambiar. No se trata de gobernar a las personas sino de gobernar con las personas. Las organizaciones y sociedades más consistentes, fructíferas y prósperas responden a ese patrón. En la era de la información el buen gobierno, a más, consiste en hacer un todo vital, con crecientes cotas de inteligencia colectiva espontánea a la que tanto contribuyen los flujos francos de información entre nodos. Los procesos de información entre nodos favorecen los sobreentendidos, reducen los procedimientos burocráticos, agilizando el metabolismo de las organizaciones. La creación de valor se desplaza, sube escalones. ¿Alguien dijo despabilar?



Informes estratégicos (21 abril 2004)

Estupendo. Es estupendo que la Consejería se gaste los cuartos en la contratación de informes estratégicos a consultores externos. Parece que la Universidad por sí sola, ese es el mensaje, es incapaz de hacerlos. ¿Es incapaz?. Mucho nos tememos de que más bien se trata de no evitar su capacidad, de esquivarla, acudiendo a un recurso muy socorrido, superponer una opinión sobre otra aplastando la de abajo.

¿La Universidad es incapaz?, ¿no es fiable?. Últimamente parece que se prodigan los aprendices de brujo dispuestos a dar una lección sobre como gestionar la Universidad y a proporcionar un master a quien quiera oírlo sobre las ineficiencias de la universidad. Es lo que digo, estupendo. Casi sublime.

Encuentro menos voluntarios para fecilitar a la Universidad y a sus abnegados profesores por haber sobrevivido a angustiosos procesos de masificación, rodeados de carencias por los cuatro puntos cardinales y encuentro aún menos voluntarios, para felicitar a los alumnos que resignadamente han sufrido las inclemencias de una enseñanza superior despersonalizada, en un ambiente general de indingencia, abandonados a su personal y anónimo esfuerzo en universidades que se debatían y se debaten todavía en una lucha, pura y dura, por satisfacer las fuerte demanda social de estudios superiores.

Faltan voluntarios, muchos voluntarios para explicar porque la enseñanza superior está soportada en un 20% por los presupuestos familiares, partida que no cesa de subir. Parece que para los problemas de verdad, para los problemas que importan no hay voluntarios. Los hay y sobran para dar lecciones y molestar.

La Consejería, a través de un plan estratégico, nos recuerda que hay que eliminar ineficiencias y que pensemos en la conveniencia de bajar la trapa a algunos centros y titulaciones. Así, sin más.

Lean en mis labios: no. NO, con mayúsculas. Se quivocan de principio a fín. No es de reconversión de lo que toca hablar. Estamos en tiempo de agarrar el toro por los cuernos. De llamar al pan pan y al vino, vino. La Universidad no está para bromas y creo que digo bien si digo que no está dispuesta a soportar ninguna humillación más. No podemos seguir siendo el último de la fila y parte del inventario general de las cosas prescindibles. Ahora toca hablar claro.


Siglo XXI (19 de abril 2004)

Nos enfrentamos al fuego cruzado. Por un lado se dispara desde la trinchera de la movilidad de los créditos y acreditaciones para facilitar el libre tránsito de estudiantes y profesores en el espacio europeo. Desde la trinchera opuesta se dispara a favor de la singularidad para competir en dicho escenario.

Las Universidades que parten de un caudal de prestigio y credibilidad muy alto fruto de su propia historia, como era previsible, prefieren mantener la singularidad y desafiar con su oferta, los prejuicios del resto.

Necesitan preservar su capacidad para la innovación, para adelantarse a los acontecimientos, como instrumento para apalancar su prestigio y su atractivo.

Es de esperar, en tal sentido, que se protejan de una excesiva homogenización para mejor apuntalar su distancia del resto de universidades.

Las universidades, como la nuestra, jovencitas, por el contrario, encontramos en la homogenización un modo acelerado de entrar en resonancia con un espacio universitario superior.

En medio de un fuego cruzado tendremos que desarrollar nuestra labor docente e investigadora. En las proporciones que en cada ocasión se juzguen pertinentes y en la intensidad apropiada, tencdremos que que apostar en todo lo que sea posible por la homogenización y cuando la naturaleza del propósito lo permita, por la singularidad siempre que estemos seguros de la apuesta.

La gestión docente se hace compleja en la misma medida que se propaga la hegemonía de la tercera cultura, con la ingeniería como pivote, cultura de integración de la ciencia y la tecnología y que afecta a todas las áreas del saber, incluidas las artes liberales.

La nueva integración de saberes está dando lugar a una nueva catarata de saberes y especialidades que se deja atrapar poco y en ocasiones muy torpemente por las estrategias de titulación que está siguiendo Europa.

Tendremos que trabajar mucho en dos direcciones, la primera flexibilizar nuestra estrategia de acreditaciones, ampliando la oferta y en otro orden, preservar en lo posible la homogenización en la enseñanza de grado. Entre ambas presiones deberemos desempeñar nuestro trabajo y organizar el futuro.


Otra financiación (18 abril 2004)

No agota el ojo sus posibilidades mirando hacia dentro o midiéndonos con nuestros pares. El agravio comparativo es un punto de partida, una pieza, pero no el núcleo del problema. El problema de la financiación de nuestra universidad no se resuelve desde el agravio comparativo aunque desagraviar contribuya de manera sustantiva a mejorar la situación. El problema es otro y de más envergadura.

Veamos. Si EE UU hace crecer su PIB un 4% anual y la media de Europa lo hace un 2% o menos, quiere decir que en el curso de 20 años el diferencial acumulado es de un 40%. Dicho así pudiera parecer una enormidad insalvable. Nada de enormidad, el asunto es más grave. No es lo mismo un 2% del PIB español que del PIB de los EE UU. No es lo mismo el 2% de 1 billón de € que el 2% de 3 trillones de €. A partir de cierto umbral las masas de dinero empiezan a comportarse de otra manera y a producir efectos singulares.

Algo parecido ocurre con la inversión en universidad. España alcanzó la cifra record de gasto público en Universidad en 1996, año en el que se llegó al 0,8% del PIB. El porcentaje llegó al descender hasta el 0,69 en 1999, fecha en
el que de nueve empezó a crecer hasta llegar al 0,97% en el 2003.

Si la ULE está en
4.332 € por alumno/año y se acepta que tenemos que llegar a los 55.000 € para elevar nuestros niveles de calidad en todas las variables, debiéramos aceptar que el ritmo de compromiso con la Universidad debiera acelerarse, debiera ser muy superior al ritmo de crecimiento del PIB.

A un ritmo de crecimiento del 2% tardaríamos 75 años en llegar a cifras que hoy alcanzan las grandes universidades. Setenta y cinco años en la ciencia, a los actuales ritmos de aceleración, son un mundo. El problema, a pesar de todo, es otro. El problema es que los demás siguen creciendo y aumentando el diferencial sobre nuestros depauperados sistemas de financiación, con los efectos colaterales en producción científica y académica y el consiguiente impacto sobre el prestigio y credibilidad de nuestra oferta educativa y docente.

Resolver las necesidades de financiación de la Universidad de León y de la Universidad española en general, necesitará el concurso de propuestas novedosas y muy bien estructuradas. Asumir riesgos y ensanchar el compromiso social con la Universidad Pública Española y con la Universidad de León, es un objetivo permanente.

Por el momento, lo que sí sabemos, es que las cosas no pueden continuar como hasta ahora. Hemos tocado techo. Necesitamos remozar la financiación y mejorar muchos enteros el compromiso de la Junta de Castilla y León con su Universidad sin cicaterías y mirando el horizonte.
La pobreza ahoga y ahoga más si la pobreza es más fruto de una elección que de causas objetivas.

La Universidad milagrera no existe y de existir, diez contra uno que se convierte en basílica y funda una secta. Hasta donde todos sabemos la Universidad es trabajo, mucho trabajo, criterio, infraestructuras y recursos adecuados.


La sananica (16 abril 2004)

Es un reto. Concurrir como candidato a Rector no es una decisión fácil. Los amigos te empujan, los conocidos te animan, la familia se inquieta, los colaboradores se preocupan y el trabajo a la vista, como por ensalmo, se dispara. La vida ordinaria se altera, los propósitos profesionales se paralizan y la responsabilidad que se asume, una hora sí otra también, pone a prueba nuestra consistencia moral e intelectual.

No ha sido fácil. Tampoco ha sido, lo confieso, algo ajeno a mis expectativas. Llevo años en grupos de trabajo, colaborando con la CRUE y otros grupos de expertos, en otro nivel de cualificación, definiendo los muy singulares problemas relacionados con la gestión del conocimiento en entornos complejos. De su formalización en patrones y reglas depende su eficaz monitorización y a renglón seguido, su automatización. Los sistemas expertos de gestión y comunicación son una realidad muy contrastada y ensayada, palanca natural para interpretar ecosistemas de indomables variables. La Universidad, vosotros lo sabéis bien, es un sistema ultracomplejo.

Las universidades hemos sido atrapadas por la aceleración de los tiempos y necesitamos con urgencia dotarnos de infraestructuras, de sistemas de indicadores y alertas, de redes transnacionales y, al revés, ultralocales, aspecto que se olvida con frecuencia, muy eficientes y distribuidas.

La gigantesca crisis de información y transparencia, crisis de conocimiento y de acceso a información consistente que padecen el 99% de los campus, no se resuelve reeditando los viejos modelos.

Quiero que sepáis que la presencia de la
sananica o sananita, la cochinilla o mariquita, en nuestro logotipo de campaña, tiene su pequeña historia. La sananica es bien conocida por sus efectos benefactores para el campo (es el terror de los pulgones). A la célebre cochinilla en León la llamamos sananica como muy bien recoge el diccionario de la RAE. Es amable, agradable de mirar y nos atrajo el poder evocador de tan singular coleóptero.

La Universidad Necesaria se entiende bien y se entiende mejor al hilo de nuestra argumentación gruesa y menuda. Somos ULE nos parece un empeño posible, urgente y necesario ante tanto propósito disolvente. Me debo a vosotros, a la universidad a la que le he entregado la vida que tengo, más de 20 años. Esta universidad, mi universidad, que tanto me conmueve y que jamás me deja indiferente.

Podría sentirme funcionario del Estado, pero no hace, invariablemente me interpreto en clave de persona de Universidad y persona, para más señas, de la Universidad de León. Y si lo digo es porque sé que es un sentimiento, contra lo que pudiera parecer, muy compartido y extendido.

Lo dicho, de natural gordito, con los complejos asociados, me veo ahora atrapado en eslóganes, programas, reuniones maratonianas, días de 28 horas, interventores, voluntarios, sesiones fotográficas y cosas parecidas. Los expertos me dicen que todos y cada uno de nosotros tenemos nuestra fotografía, nuestro rostro amable y tonificante. ¿Será cierto?.


Enrique López

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ENRIQUE LÓPEZ • ELECCIONES RECTOR 2004 · tel 987 29 1742 · fax 987 29 1742
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